A un año de su fallecimiento, recordamos a Elson Beyruth

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Después de un año en que una falla multisistémica se llevó a una de las figuras de Colo Colo 73, el gran Elson Beyruth, las hermanas de Kintukewun quienes lo acompañaron en momentos de su último tiempo en vida, quisieron homenajear a este hombre que  le dio tantas alegrías a nuestro club, con una misa en el Mausoleo de los Cracks de Colo Colo en el Cementerio General a las 13.00 horas.

Al homenaje asistieron hinchas, socios y la verdadera familia de don Elson, quienes lo recordaron con mucho cariño, rememoraron las infinitas alegrías que le entregó al cacique y quien vivió en nuestro país desde que llegó al club por amor a la camiseta, declarando tiempo antes de su muerte que “Colo Colo tiene algo especial”.

Imposible olvidar una figura que brilló tanto en las décadas del 60 y 70, siendo elegido como el mejor jugador del Torneo criollo en 1971, quien dedicó su vida a las divisiones inferiores después de su retiro, ayudando a formar un gran número de destacados futbolistas. Sin dudas es una de las figuras que su amor por Colo Colo era incomparable con algún otro, donde cualquiera desearía que su espíritu esté impregnado en cada uno de los jugadores del club y que entiendan sus sabias palabras: “En Colo Colo uno tiene que ser obrero, hay que correr los 90 minutos, hay que caer, pararse y seguir luchando”.

Recordando también a este grande que sólo le dio alegrías al cacique, se sumó otra misa organizada por el Club a las 15.00 horas donde se colocó una placa recordatoria a don Elson y una velaton en la Plaza Brasil a las 19.00 horas. Desde aquí, humildemente, y de nuevo, muchas gracias Don Elson Beyruth por haber entregado todo por Colo Colo.

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El último Caudillo : Marcelo "Cabezón" Espina //Idolos albos

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Uno de los grandes personajes que han pasado por nuestro club, y que sin duda ha dejado huella en nuestro corazón es el capitán argentino Marcelo Fabián Espina Barrano. Nacido en Buenos Aires el 28 de abril del 67, este trasandino ha trascendido en la memoria de los colocolinos debido a la participación en los grandes títulos que ha obtenido el club en la época del 90.

Actualmente entrenador del Club Atlético Platense y comentarista deportivo del programa “Hablemos de Fútbol Internacional” en ESPN.

 Como jugador profesional, debutó en 1983 en Platense, donde al igual que en el Cacique, se convirtió rápidamente en uno de los ídolos de la hinchada, donde dejó su corazón y sudor hasta 1995, con una pausa entre los años 1989 y 1993 en que emigró al Irapuato FC de México, pasando también por el Atlante y el Lanús. Fue imposible que con tan buen desempeño quedara fuera de los ojos de Daniel Passarella, quien lo consideró para la Selección de Fútbol de Argentina, debutando ante Chile en 1994, donde totalizó 15 partidos hasta el año 1996 (con participación en la Copa América incluida).

 Con más 180 partidos jugados por Platense y 45 goles en el mismo club en el pecho el mediocampista partió, en 1995, a Colo Colo por una suma cercana al millón de dólares, los cuales se vieron reflejados rápidamente en resultados.

 Bajo la dirección del paraguayo, Gustavo Benítez (quien también se aventuraba a dirigir al Cacique por primera vez), Espina fue uno de los protagonistas en la conquista de la Copa Chile y del Torneo Nacional de 1996. Reforzando la calidad de jugador con su importante rol en el equipo, en 1997 donde se impusieron en el Torneo de Clausura así como también el 1998 con la celebración del tercer título. ¿Acaso alguien puede olvidar los dos fantásticos goles que anotó en su primer clásico ante la Universidad de Chile en el Monumental? Quizás los jugadores del plantel actual puedan ver ese video, para que así vean lo que es entrar a la cancha con los colores de la camiseta en el corazón.
En 1999, Marcelo Espina emigró al Racing de Santander en España, donde mostró su talento hasta el año 2000, jugando 35 partidos. En el año 2001, regresó de Europa, sabiendo la situación por la que atravesaba el Club en aquella época como la quiebra y derrumbe de este mismo, regresar a un Club sin dinero, sin capacidad de adquirir a jugadores de buen nivel ni invertir, regresó con su característico liderazgo, al Cacique celebrando el Torneo de Clausura de aquel año, junto a Jaime Pizarro en la banca y con una gran cantidad de jugadores de inferiores, donde el capitán lo calificó como “un desahogo increíble, importantísimo en la vida de cada uno de los que vivimos esos momentos, y sólo nosotros y nuestras familias saben lo que sufrimos y cuanto esfuerzo hicimos para lograr un torneo que se veía como IMPOSIBLE”. Sin duda esta época fue en la que le pudo devolver la vida a Colo Colo, esa ilusión y motivación por el equipo, marcando y salvando una parte de la historia y tradición colocolina, devolviendo al club que él quería.

 Cinco fueron los títulos que obtuvo con Colo Colo, donde el 12 de noviembre del 2004, realizó su despedida del fútbol profesional ante un amistoso con Platense en el Estadio Monumental.

 En la temporada del 2005, debutó como entrenador de Colo Colo, donde los resultados no fueron favorables, siendo destituido por ser eliminado en cuartos de final en los play-offs.

 También con un desempeño irregular, el 2006 fue contratado por Everton de Viña del Mar, donde fue destituido cuando comenzaba el Torneo de Clausura del 2006. El 2007 emigra a Unión Española con la que no clasifica a los play-offs del Torneo de Clausura, confirmando, aún así, su participación en la temporada 2008, donde pudo ser puntero en las primeras fechas, decayendo después, siendo despedido. El 2008 asume como DT interino en el mismo equipo, dirigiendo dos partidos, terminando siendo entrenador de Platense, donde después de ser despedido (estando tercero en la tabla), se va al Club Atlético Acassusso en la temporada 2011-2012.

 Considerado por algunos hinchas colocolinos  de ser uno de esos jugadores que aparecen una sola vez en una década, de esos que llevan al albo en el alma, de aquellos que se echaba un equipo entero al hombro.

Claramente la convicción, habilidad, inteligencia, táctica, explosividad, manejo de tiempo, habilitador, capacidad de liderazgo, amor incondicional de un jugador técnico como Espina es lo que llevó la alegría a tantos corazones colocolinos en su época. Ojalá se pueda volver a aquellos tiempos donde se sacaba la camiseta, la ponía al palo del banderín de córner, paseándose por el Nacional en la pista atlética en la galería norte. Aquellos tiempos donde incluso, la pasión redoblaba al ver venir un clásico.

#IdolosAlbos Jose Daniel Moron

daniel_moron-e1352389877699Fue un jugador de fútbol argentino nacionalizado chileno. Jugó de portero y desarrolló la mayor parte de su carrera en Chile, destacandose principalmente su paso por Colo-Colo, equipo en el cual fue campeón nacional y de la Copa Libertadores de América.

 

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Inició su carrera en Talleres de Mendoza en 1976, club en el cual jugó hasta 1981, luego de pasar por Atlético Ledesma debuta en primera división con el Unión de Santa Fe, en el cuandro “tatengue” jugó hasta 1987 fichando al año siguiente por Colo-Colo en el cual jugó hasta 1994, consiguiendo la Copa Libertadores entre otros torneos. Posteriormente jugó en varios conjuntos chilenos como: Deportes Concepción, Provincial Osorno, Palestino y Audax Italiano, además fue nominado por el entrenador Xabier Azkargorta, a la Selección chilena, para un amistoso en 1995.

 

Cuéntanos Daniel, ¿Por qué te interesó el fútbol, cómo empezaste a practicarlo y cuántos años tenías cuando partiste?

Yo partí a muy corta edad, 4 o 5 años. Lo que pasa es que en Argentina el fútbol es parte principal del crecimiento de un niño, y lo mio no fue ajeno a eso, en mi pueblo donde yo nací nos juntábamos desde muy pequeños, existía la posibilidad de encontrarse con los amigos, conocíamos a todas las familias de los alrededores entonces se hacía muy fácil hacer amistades con gente de tu misma edad y salir a jugar a la esquina, a un baldío…así empecé a desarrollar mis habilidades deportivas.

 

¿Cuáles han sido tus mayores logros en este deporte?

Bueno, sin duda mis mayores logros han sido aquí en Chile. Yo empecé jugando en Argentina, estuve allá como 6 o 7 años hasta que tuve mi traspaso aquí a Colo Colo, donde viví el logro más importante que es el de la Copa Libertadores el año 91. Era un anhelo que había estado cerca por muchos años en Chile pero que nunca se había hecho efectivo, y ese año nosotros tuvimos la suerte de conseguirlo y darle la alegría a un país completo

Finalmente, ¿Qué les dirías a todos los jóvenes que sueñan con llegar a ser deportistas de calidad, qué les aconsejarías?

En primer lugar yo los insto a que hagan deporte, sea cual sea, ya que los que estamos ligados al deporte vamos detrás de una vida sana, una vida donde nos alejamos del alcoholismo, de la drogadicción. Para los niños, hoy en día está todo alrededor, todo al alcance, entonces eso es el principal motivo para que los chicos hagan deporte. Después bueno, habrán algunos que por su talento, su esfuerzo, su capacidad van a tener la posibilidad de seguir un camino más profesional. A ellos también les digo que no es fácil, esto tiene su dureza, tiene su trabajo, muchas veces hay que alejarse de lo que más nos gusta que es salir con una amiga a la discoteque, volver tarde, etc. Hay un montón de cosas  a las que uno tiene que renunciar a corta edad por algo que también gusta y por algo que también muchas veces es muy productivo en lo económico. Pero aquellos que ahora hacen o harán de esta su profesión les digo que es la más linda del mundo.

Mirko Jozic, "El Estratega" #IdolosAlbos


El 16 de diciembre de 1987, el estratega llegó a Pudahuel. Sin grandes estridencias, se hizo cargo del club, aunque muchos lo sindicaban como DT del primer equipo en el corto plazo. El propio Jozic desmintió estos rumores: “mi trabajo se centrará en los niños. No tengo otro propósito”.

Ideó un ambicioso proyecto de observación y evaluación de los infantiles. Incansable, vivía entre Pedreros y unas canchas de
tierra en Lo Prado, donde miraba niños con futuro para Colo-Colo.

Pero en la mente de los directivos albos quedó grabada la imagen del técnico. E hicieron un esfuerzo para traerlo de nuevo. Otra persona ocuparía este mismo cargo cuando el propio Jozic era el entrenador del primer equipo, un entonces desconocido
entrenador argentino llamado  José Pekerman.

 

 

No pasó un año y el técnico anunció su vuelta a Yugoslavia. Muchas teorías se forjaron en torno a su decisión, pero al final primó su versión: “Cumplí con mi labor. Dejé hecho un informe acerca del trabajo realizado en estos meses. Llevo mucho tiempo separado de mi familia y quiero verla. Esas son las razones de mi decisión”.

 

Proféticamente expresó: “Mis objetivos son simples: sacar a Colo Colo campeón y llevarlo al título de la Copa Libertadores de América”“Por qué aceptó el desafío de volver a Chile?”, le preguntó un periodista. Y por qué no? El país me gusta, Colo Colo es un gran club con una inmensa hinchada. Me agradó el desafío y aquí estoy” respondió en su complicado español sin preposiciones.

El 16 del mismo mes, Jozic era sometido a su primera prueba de fuego: debut ante el puntero universidad catolica y su primera victoria: 1-0 que de paso conquistó el liderato.

Muy pronto, Jozic cambia el esquema de Colo-Colo. La formación teórica de 4-2-2-2 es reemplazada por la novedad de los tres rombos, cuyo esquema es llamado “el diamante”. La defensa ya no marca en zona, sino con un líbero y dos stoppers; a veces tres. Pero el mayor cambio, cuyo efecto es inmediatamente aplaudido por los hinchas albos, es la agresividad: el Cacique sale a provocar el error del rival, en lugar de esperar que se produzca.

Exitoso, disciplinado y exigente entrenador croata, que con habilidad logra el máximo titulo continental para un club chileno, la Copa Libertadores de América de 1991. Además condujo en las 5 temporadas al mando del equipo a los torneos nacionales de 1990, 1991 y 1993. También Campeón en 1992 de la Recopa Sudamericana y la Copa Interamericana de 1992.

 

Disciplina táctica por sobre cualquier lucimiento personal, marcación al hombre con líbero y stopper, acentuado uso de las bandas, toque rápido, trazos largos y mucha agresividad a la hora de recuperar el balón. Colo-Colo jugaba “a la europea”, con gran despliegue físico y un ritmo muy superior a la media. ¿Les suena conocido?. Si, por esos años cruzó la cordillera desde Rosario un joven Marcelo Bielsa para observar el método de trabajo de Jozic.

La diferencia se notó casi de inmediato y, a poco andar, Colo-Colo era una verdadera máquina: se aplastaba a los rivales y el bicampeonato parecía inminente. Pero Mirko no se conformaba y, siempre, exigía más.

Conocida es la historia del reto a Rubén Martínez por perderse varias ocasiones de gol en el mismo partido en que había marcado cuatro veces, o aquella en que reemplazó a Rubén Espinoza en el entretiempo, a pesar de que había anotado y era la figura del partido, ¿la razón?: no estaba cumpliendo las ordenes tácticas encomendadas.”En ese partido llegamos al Camarin todos contentos por haber ganado 6-0, pero Mirko estaba enojado ya que decia que no podian desperdiciar oportunidades de gol”

El capitán, Raúl Ormeño, reconocería tiempo después que parte del equipo quería golpear al mañoso, tozudo y distante entrenador que reprochaba todo y les exigía siempre más, a pesar de que Colo-Colo era el cómodo puntero del certamen.

Los resultados de las jornadas dobles de entrenamiento, de los retos, de la constante exigencia, de la agotadora preparación física y del dedicado trabajo táctico florecerían

 

“Mirko Jozic dejó una huella que nuestros compatriotas aún no olvidan. El sigue siendo admirado en nuestro país, no sólo por los honores y los éxitos deportivos obtenidos gracias a su trabajo, sino por haber enseñado y compartido su experiencia, con talento visionario y profesionalismo”, señaló el embajador de Chile en Croacia, Germán Ibarra.
Una vez impuesta la condecoración, el homenajeado manifestó su sincero agradecimiento y emoción por la distinción recibida, reiterando su gran cariño hacia Chile

La Condecoración Orden “Bernardo O’Higgins” fue establecida por el Gobierno de Chile en 1956 con el fin de recompensar a los ciudadanos extranjeros que merecen ser distinguidos por su participación y aporte sobresaliente en las artes, ciencias, educación, deporte, industria y comercio o cooperación humanitaria y social.

Ahora se encuentra retirado del futbol, con 70 años de edad. Dejando un huella grande en la historia y corazones de todos
los colo-colinos.

Biografía a un Ídolo Gabriel "Coca" Mendoza #IdolosAlbos

Gabriel Mendoza llegó a Colo Colo tras destacar notoriamente en O’Higgins de Rancagua y encajó de inmediato como lateral derecho, con gran libertad para descolgarse en el esquema de Mirko Jozić; tenía un estilo europeo aplicadamente defensivo, pero con mucho vértigo por las bandas laterales.

Fue un carrilero excepcional. Completo y con un espectacular despliegue físico, solía aportar tanto a nivel defensivo como ofensivo. De muy buena técnica y potente remate, era capaz de desbordar hasta la línea de fondo, también participaba activamente en el armado de juego. Defensivamente sobresalía por su coraje, viveza y velocidad.

 

 Nombre completo: Gabriel Mendoza Ibarra
Apodo: Coca
Fecha de nacimiento: 22 de mayo de 1968
Lugar de nacimiento: Graneros, Chile
Nacionalidad: Chileno
Posición: Lateral derecho
Año del debut: 1986 Club del debut: Club Deportivo O’Higgins
Año del retiro: 2004 Club del retiro: Santiago Morning
Es apodado “Coca” (por su parecido físico con una actriz chilena llamada Coca Guazzini).

– ¿Cómo fue la llegada al vestuario de Colo Colo donde había puras figuras?

– El Chano (Garrido) todavía me molesta: “Acuérdate, Indio, que cuando llegaste sólo te faltaba decirme don Chano, ¿puedo sacarme una foto con usted?’’. Y es verdad. Yo tenía 22 años, y era un sueño cumplido estar ahí. El recuerdo más latente que tengo para la pretemporada, cuando me tocó compartir habitación con Jaime Pizarro. ¡Jaime Pizarro! Él era el Káiser, el capitán de la Selección. Era todo. O sea, yo no le tenía respeto, ¡le tenía miedo! Estuve dos días hasta que llegó el Cabezón Margas y me cambié de pieza al tiro. A él lo ubicaba más, porque estuve en la preselección juvenil del Mundial del ’87.

 

 


– ¿Quiénes mandaban en ese camarín?

– Los más pesados eran el Chano, el Bocón (Ormeño) y (Juan Carlos) Peralta. Eran muy buena onda y también eran los referentes del grupo junto con Pizarro y Morón. Su palabra era ley. Al principio escuchaba calladito, pero después me solté. Lo que pasa es que era difícil no entrar en ese grupo. Para los que tuvimos la suerte de integrar ese plantel del ’91, va a ser inolvidable.


– ¿Qué recuerdas de tu debut por Colo Colo?

– Uff, hartas cosas. Fue en el Monumental frente a Racing, cuando se inauguraron las luces. El estadio estaba lleno y yo sabía que no me conocía nadie. Incluso, cuando entré a la cancha con el número 4, todos se preguntaban “¿y quién es el 4? Ah, Mendoza”. Pero cuando empezó el partido, me salió al tiro la primera jugada. Me tiraron una pelota larga, enganché, iba a centrar, volví a enganchar y tiré el centro. La gente aplaudió y ahí recién me solté. Fue como si siempre hubiera estado en Colo Colo. Fui tan canchero que en el segundo tiempo me hice el lesionado y pedí cambio. Con lo que había demostrado, ya era suficiente (ríe). Y en vez de salir por la tribuna Rapa Nui, salí por Andes y me di la vuelta por la Garra Blanca. Puros aplausos. Se me caían las lágrimas.